Caso de estudio
Cuando el catálogo vende
menos que la persona detrás.
Todo Por Encargo compra en Estados Unidos por encargo. El problema no era el servicio: era que en pantalla se veía igual que cualquier casillero.
- Cliente
- Todo Por Encargo
- Rubro
- Personal shopping
- Servicio
- Estrategia y contenido
- Canales
- Instagram · TikTok
Competir contra el precio
es competir hacia abajo.
El mercado de compras por encargo se pelea por tarifa y por libra. Ahí, cualquier marca es reemplazable: si el que está al lado cobra un dólar menos, el cliente se va.
Todo Por Encargo no era eso. Detrás había una persona con criterio — Amy — que sabe qué marca vale, qué talla pedir y qué no comprar. Ese criterio no aparecía por ningún lado. El feed mostraba producto y precio, como todos.
El contenido vendía
en la vitrina equivocada.
La venta vivía en el feed
El feed es donde alguien decide si le creés. Llenarlo de producto con precio quema la primera impresión y no deja ver quién está detrás.
La vitrina real estaba vacía
Las stories —donde la gente ya te sigue y compra rápido— se usaban poco: unas 12 al mes. El canal más comercial era el menos trabajado.
La marca no tenía cara
Sin la persona al frente, la propuesta se leía como un servicio genérico. La confianza —lo único que no se puede copiar— no estaba a la vista.
Separamos el enamorar
del vender.
Cada vitrina hace un trabajo distinto. El feed construye confianza; las stories cierran. Mezclarlas hace que ninguna funcione. Así quedó repartido:
- Amy sin filtro — la persona, su criterio y su día real 40%
- El oficio — cómo se elige, se revisa y se empaca 35%
- La gente — clientas, historias y encargos 25%
Cero producto con precio. El feed dejó de ser catálogo.
- Hallazgo — lo que encontró hoy 8–10am
- Interacción — preguntas, encuestas, criterio 12–2pm
- Cierre — el llamado directo a escribir 7–9pm
Tres bloques diarios. La venta pasó a vivir acá.
Stories al mes en la vitrina de venta, contra unas 12 antes. Cinco veces más presencia diaria.
Publicaciones fuera de línea depuradas sin perder el historial ni el alcance de la cuenta.
Piezas de feed al mes: 6 videos, 4 carruseles y 4 posts. Cambió el contenido, no la carga.
Un número honesto,
no un gráfico bonito.
La meta no es alcance. Es esta: que lleguen mensajes a WhatsApp mencionando algo que vieron de Amy, no un producto. Ese mensaje es de alguien que ya confía — y ese cierra distinto.
Que el alcance probablemente iba a bajar las primeras dos semanas. Cambiar de catálogo a persona reordena a quién te muestra el algoritmo. Lo que sube después no es el número de vistas: es la calidad del mensaje que entra.
Preferimos decirlo antes y por escrito. Es más incómodo, pero es la única forma de que un cliente aguante el mes de transición sin entrar en pánico.
Una paleta que se siente
como abrir el paquete.
Tonos tierra, lino, luz natural y mucho aire. Nada de saturación ni de urgencia: la marca debía verse como lo que es, una boutique, no como una promoción.
- Linen#F5F1EA
- Khaki#D7C9B8
- Camel#B2967D
- Cocoa#7D5A44
- Espresso#4A342A
